El cambio no afecta a todos los líderes de la misma manera.
Ante una situación incierta, algunas personas consiguen mantener la perspectiva, revisar sus decisiones y encontrar nuevas posibilidades.
Otras necesitan más tiempo para reaccionar.
Algunas se adaptan cambiando de estrategia.
Otras cambian de estrategia tantas veces que terminan perdiendo el rumbo.
Y también están quienes intentan mantener exactamente la misma forma de hacer las cosas, incluso cuando el contexto ya ha cambiado.
Esto plantea una pregunta interesante:
¿Por qué algunos líderes parecen adaptarse mejor al cambio que otros?
No necesariamente porque sean más valientes.
Ni porque tengan más experiencia.
Ni porque sepan anticipar mejor lo que va a ocurrir.
La diferencia puede estar en algo mucho más concreto: las capacidades que cada líder ha desarrollado para afrontar la incertidumbre, aprender de lo que sucede y modificar su respuesta cuando el contexto lo exige.
Porque adaptarse no significa simplemente aguantar.
Tampoco significa ser flexible ante todo.
Adaptarse es saber cuándo mantener el rumbo, cuándo cambiarlo y qué necesitamos desarrollar para poder hacerlo.
Y es la competencia clave en el liderazgo moderno.
Adaptarse no significa simplemente ser flexible
Cuando hablamos de adaptabilidad solemos pensar en alguien que sabe «llevar bien los cambios».
Una persona flexible.
Abierta.
Resistente.
Capaz de improvisar.
Todas esas cualidades pueden ayudar.
Pero la adaptabilidad del liderazgo es algo bastante más complejo.
Un líder puede ser muy flexible y, sin embargo, tomar malas decisiones porque cambia de dirección constantemente.
Puede ser muy resistente y terminar resistiéndose precisamente a aquello que necesita cambiar.
Puede tener una gran capacidad de trabajo y, aun así, quedarse atrapado en formas de pensar que funcionaron en el pasado.
Por eso adaptabilidad no es ausencia de resistencia.
Tampoco es reaccionar rápidamente ante cualquier estímulo.
Es disponer de recursos internos que permitan responder de manera diferente cuando las circunstancias lo requieren.
Y esos recursos pueden desarrollarse.
El contexto cambia. La respuesta del líder también necesita evolucionar
Una de las trampas más habituales del liderazgo consiste en confundir experiencia con respuestas válidas para siempre.
Lo que funcionó durante años puede haber sido precisamente lo que permitió a una organización crecer.
Una forma concreta de tomar decisiones.
Un estilo de comunicación.
Una determinada manera de organizar al equipo.
Un nivel de control.
Una forma de afrontar los problemas.
El problema aparece cuando el contexto cambia y seguimos utilizando exactamente las mismas respuestas.
No porque fueran malas.
Sino porque ya no responden al mismo escenario.
La experiencia sigue siendo valiosa.
Pero necesita combinarse con la capacidad de cuestionar nuestras propias certezas.
Ahí empieza buena parte de la adaptabilidad.
Hay diferentes formas de adaptarse al cambio
No todos los desafíos requieren la misma respuesta.
A veces necesitamos cambiar nuestra manera de interpretar una situación.
Otras veces necesitamos gestionar mejor la presión emocional que genera la incertidumbre.
En determinados momentos será necesario recuperar perspectiva y mantener la dirección aunque los resultados tarden en aparecer.
También habrá situaciones en las que aprender rápidamente será más importante que tener experiencia previa.
Y otras en las que necesitaremos influir, escuchar y generar confianza para conseguir que otras personas acompañen el cambio.
Por eso hablar de adaptabilidad del liderazgo como si fuera una única capacidad puede resultar demasiado simplista.
Un líder puede sentirse muy cómodo aprendiendo cosas nuevas y, sin embargo, tener dificultades para gestionar la presión.
Otro puede mantener una enorme estabilidad emocional, pero encontrar dificultades para modificar sus esquemas de pensamiento.
Otro puede tener una visión estratégica excelente, pero no conseguir movilizar a las personas que necesita para llevarla a cabo.
La adaptabilidad tiene diferentes dimensiones.
Y comprenderlas permite trabajarla de una manera mucho más precisa.
Las seis capacidades que ayudan a un líder a adaptarse
Desde EA Executive Coaching he desarrollado el Leadership Adaptability Index (LAI) precisamente desde esta perspectiva.
El LAI parte de una idea sencilla:
La adaptabilidad no es un rasgo que tenemos o no tenemos. Es un conjunto de capacidades que podemos observar, comprender y desarrollar.
El modelo analiza seis dimensiones:
1. Adaptive Thinking/Pensamiento Adaptativo
La capacidad de revisar nuestras interpretaciones, cuestionar supuestos y encontrar nuevas formas de entender una situación cuando las circunstancias cambian.
Porque no siempre necesitamos más información.
A veces necesitamos pensar de otra manera sobre la información que ya tenemos.
2. Emotional Management/Gestión Emocional
La capacidad de reconocer y gestionar las emociones que aparecen ante la presión, la incertidumbre o la pérdida de control.
No se trata de no sentir miedo, frustración o preocupación.
Se trata de evitar que esas emociones terminen decidiendo por nosotros.
3. Strategic Resilience/Resiliencia Estratégica
La capacidad de mantener dirección y perspectiva cuando aparecen obstáculos, cambios de prioridades o resultados que no llegan como esperábamos.
Resistir no es suficiente.
La resiliencia estratégica implica saber qué merece la pena sostener y qué necesita ser revisado.
4. Learning Agility/Agilidad de Aprendizaje
La capacidad de aprender de la experiencia y convertir rápidamente ese aprendizaje en nuevas respuestas.
Un líder adaptable no necesita acertar siempre a la primera.
Necesita ser capaz de observar qué está funcionando, qué no y qué puede hacer de manera diferente.
5. Capacity of Influence/Capacidad de Influencia
El cambio rara vez depende exclusivamente de quien lo lidera.
La capacidad de influir permite generar compromiso, escuchar perspectivas diferentes y movilizar a otras personas alrededor de una dirección compartida.
Porque una buena adaptación individual puede quedarse corta si no consigue convertirse en una adaptación colectiva.
6. Openness to Change/Apertura al cambio
La disposición para explorar nuevas posibilidades, cuestionar lo conocido y aceptar que algunas formas de hacer las cosas necesitan evolucionar.
No significa aceptar cualquier cambio.
Significa estar suficientemente abierto como para poder considerar que una alternativa diferente quizá sea mejor que la conocida.
Adaptabilidad no es cambiarlo todo
Hay una idea especialmente importante cuando hablamos de liderazgo adaptativo.
Adaptarse no significa abandonar aquello que funciona.
Un líder adaptable no cambia por cambiar.
No modifica su estrategia simplemente porque aparece una dificultad.
No renuncia a sus principios porque el contexto se vuelve incómodo.
La adaptabilidad implica discernimiento.
Saber qué mantener.
Qué revisar.
Qué aprender.
Qué abandonar.
Y qué todavía no sabemos.
En ese sentido, quizá una de las preguntas más útiles que puede hacerse un líder ante un cambio no sea:
«¿Qué tengo que cambiar?»
Sino:
«¿Qué parte de mi forma de responder a esta situación sigue siendo útil y qué parte necesita evolucionar?»
La adaptabilidad también puede desarrollarse
Durante mucho tiempo hemos hablado de determinadas características del liderazgo como si fueran rasgos relativamente estables.
«Es una persona muy resiliente.»
«Tiene mucha inteligencia emocional.»
«Es muy flexible.»
«Aprende rápido.»
Pero observar estas capacidades como dimensiones independientes permite cambiar la conversación.
Porque si podemos identificar cómo responde un líder ante el cambio, también podemos identificar dónde tiene fortalezas y dónde existen oportunidades de desarrollo.
Y eso transforma una valoración genérica en una conversación mucho más útil.
No se trata de preguntar:
«¿Soy adaptable?»
Sino:
«¿Cómo estoy respondiendo al cambio y qué capacidad necesito desarrollar para responder mejor?»
El Leadership Adaptability Index: convertir la adaptabilidad en una conversación de desarrollo
Ésta es precisamente la función del Leadership Adaptability Index (LAI).
El LAI permite explorar las seis dimensiones de la adaptabilidad del liderazgo y obtener una perspectiva estructurada sobre cómo una persona afronta contextos de cambio.
No pretende poner una etiqueta al líder.
Ni determinar si alguien es «adaptable» o «no adaptable».
Su valor está en generar información para la reflexión y el desarrollo.
Porque conocer nuestras fortalezas puede ayudarnos a utilizarlas mejor.
Y reconocer aquellas dimensiones que necesitan atención puede abrir conversaciones que, de otro modo, quizá nunca tendríamos.
El resultado no debería ser simplemente un informe.
Debería ser el comienzo de una conversación.
Una conversación sobre cómo lideramos.
Sobre cómo reaccionamos cuando las cosas cambian.
Sobre qué hacemos cuando no tenemos todas las respuestas.
Y sobre qué necesitamos desarrollar para afrontar mejor el siguiente escenario.
La pregunta no es si vas a cambiar
Porque el cambio llegará.
En una organización.
En un mercado.
En un equipo.
En una estrategia.
En las expectativas de las personas.
Incluso en nosotros mismos.
La cuestión, por tanto, no es si un líder tendrá que adaptarse.
La cuestión es cómo lo hará cuando llegue el momento.
Algunos intentarán proteger las respuestas que les funcionaron en el pasado.
Otros cambiarán constantemente buscando una solución que todavía no existe.
Y otros serán capaces de detenerse, observar, aprender y elegir conscientemente cómo responder.
Esa diferencia no siempre se ve desde fuera. Pero puede marcar una enorme diferencia en la forma en que un líder toma decisiones, acompaña a su equipo y atraviesa un proceso de transformación.
Liderar también es aprender a adaptarse
No necesitamos líderes capaces de predecir el futuro.
Necesitamos líderes capaces de aprender mientras el futuro ocurre.
Líderes que puedan mantener claridad en la incertidumbre.
Gestionar sus emociones sin quedar atrapados en ellas.
Mantener una dirección sin confundir perseverancia con rigidez.
Aprender cuando la experiencia anterior deja de ser suficiente.
Influir sin imponer.
Y permanecer abiertos a nuevas posibilidades sin perder aquello que realmente importa.
Porque la adaptabilidad no consiste en estar preparado para un cambio concreto.
Consiste en desarrollar la capacidad de seguir aprendiendo cuando el contexto vuelve a cambiar.
Y quizá ésa sea una de las competencias más importantes del liderazgo que viene.
¿Quieres comprender mejor tu adaptabilidad como líder?
En EA Executive Coaching he desarrollado el Leadership Adaptability Index (LAI) para explorar las seis dimensiones que intervienen en la capacidad de un líder para afrontar contextos de cambio.
Una herramienta para generar información, reflexión y conversaciones de desarrollo.
Porque antes de preguntarnos cómo liderar el próximo cambio, quizá merezca la pena comprender primero cómo respondemos nosotros cuando las cosas cambian.
Hay quien lo llama coaching.
Yo, conversaciones que inspiran cambio.


